La siniestralidad laboral en España está cambiando de forma significativa. Lejos de la imagen habitual de accidentes por caídas o golpes, los infartos y otras patologías cardiovasculares se han convertido en la principal causa de muerte en el trabajo, concentrando cerca de cuatro de cada diez fallecimientos en jornada laboral.
Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo correspondientes a los dos primeros meses de 2026, un total de 40 trabajadores murieron por infartos, derrames cerebrales u otras causas naturales durante su jornada, por encima de los fallecimientos causados por caídas o accidentes de tráfico, que registraron 14 muertes cada uno.
Aumento de la mortalidad laboral pese al descenso de accidentes
En conjunto, entre enero y febrero se contabilizaron 104 muertes por accidente laboral, lo que supone seis más que en el mismo periodo de 2025. De ellas, 91 ocurrieron durante la jornada laboral y 13 se produjeron en los desplazamientos al trabajo (los conocidos como accidentes in itinere).
Este incremento de la mortalidad contrasta con la evolución del número total de accidentes. En ese mismo periodo, los siniestros con baja laboral descendieron ligeramente un 0,6%, hasta 91.383 casos, mientras que los accidentes sin baja se redujeron un 2,3%, situándose en 76.104.
Los datos apuntan así a una realidad preocupante: aunque hay menos accidentes laborales en términos globales, los que se producen resultan más graves o están vinculados a problemas de salud súbitos.
Un cambio en el perfil del riesgo laboral
El predominio de los infartos y otras causas naturales refleja un cambio en el patrón de la siniestralidad laboral. Ya no se trata únicamente de riesgos físicos asociados al puesto de trabajo, como maquinaria, caídas en altura o golpes, sino también de factores relacionados con la salud de las personas trabajadoras.
Entre ellos destacan el estrés, la carga de trabajo, el envejecimiento de la población activa o la falta de prevención en salud cardiovascular dentro de las empresas. Este fenómeno ya venía observándose en años anteriores: en 2024, más del 40% de las muertes laborales estuvieron ligadas a enfermedades cardiovasculares.
Diferencias entre jornada laboral y desplazamientos
El análisis también revela diferencias claras entre los accidentes ocurridos durante la jornada y aquellos que suceden en los desplazamientos al trabajo.
Mientras que dentro de la jornada predominan los episodios cardiovasculares, en los accidentes in itinere el principal factor de riesgo sigue siendo el tráfico. De hecho, 12 de los 13 fallecimientos registrados en este tipo de siniestros estuvieron relacionados con accidentes de circulación.
Además, las muertes en desplazamientos descendieron en comparación con el año anterior, al pasar de 19 a 13, lo que sugiere una ligera mejora en este ámbito.
Un reto para la prevención laboral
El aumento de las muertes por causas cardiovasculares plantea un nuevo desafío en materia de prevención de riesgos laborales. Expertos y organismos públicos insisten en la necesidad de adaptar las políticas de seguridad y salud en el trabajo a esta nueva realidad.
Entre las medidas propuestas destacan la promoción de entornos laborales cardiosaludables, el control de factores de riesgo como el estrés o el sedentarismo y la implantación de protocolos de actuación rápida ante emergencias médicas en el centro de trabajo.
En este contexto, la siniestralidad laboral deja de ser únicamente una cuestión de seguridad física para convertirse también en un problema de salud pública, que exige una respuesta integral por parte de empresas, administraciones y personas trabajadoras.

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