En el marco de nuestra campaña SOCIALMENTE y con motivo del Día Mundial del Donante de Sangre, entrevistamos a Juan Castro, gerente, y a María Otermin, coordinadora de ADONA, la Asociación de Donantes de Sangre de Navarra, para conocer la importancia de la donación, los retos actuales a los que se enfrenta la entidad y el papel fundamental de la sociedad en esta causa. ADONA es una organización sin ánimo de lucro fundada en 1957 y reconocida como entidad de Utilidad Pública desde 1970.
Desde entonces, trabaja en la promoción de la donación de sangre y en el reconocimiento social de la figura del donante. Su labor se ha ampliado también a la promoción de la donación de médula ósea y a la colaboración con la donación de órganos y otros tejidos. Además, ADONA trabaja junto al Banco de Sangre y Tejidos de Navarra para acercar la donación a toda la Comunidad foral, facilitando puntos de donación tanto en Pamplona como en Tudela y en diferentes localidades mediante la unidad móvil. Asimismo, la asociación también impulsa campañas de concienciación en universidades, empresas y municipios para seguir fomentando una sociedad más comprometida y solidaria.

«La sangre no se puede fabricar»
¿Por qué es tan importante donar sangre?
Donar sangre es fundamental porque no se puede fabricar de forma artificial: solo las personas pueden proporcionarla. Sin donaciones voluntarias, los hospitales no podrían realizar cirugías, trasplantes, tratamientos oncológicos ni atender emergencias.
Además, la sangre es un producto vivo que caduca, por lo que requiere una renovación constante. Cada componente —glóbulos rojos, plasma y plaquetas— tiene un tiempo limitado de conservación, lo que obliga a mantener un equilibrio continuo entre la oferta y la demanda. En Navarra, cada día se necesitan entre 100 y 125 donaciones para cubrir las necesidades sanitarias.
¿Qué impacto tiene en el sistema sanitario y en la vida de las personas?
La donación tiene un impacto directo en el sistema sanitario, ya que permite realizar intervenciones quirúrgicas complejas, atender emergencias graves y sostener tratamientos esenciales como la quimioterapia, que depende de transfusiones de plaquetas. También es clave para la elaboración de medicamentos derivados del plasma, imprescindibles para muchas patologías.
En la vida de las personas, la donación supone, en muchos casos, una segunda oportunidad. Permite salvar vidas en situaciones críticas, ayuda a madres en partos complicados y mejora la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas o hematológicas. Además, genera un fuerte componente emocional y social, ya que quienes donan participan activamente en el sistema sanitario y experimentan una gran satisfacción personal.
“No buscamos donaciones, sino donantes”
ADONA pone el foco en la importancia de crear una red estable de personas comprometidas con la donación de sangre y plasma a lo largo del año. La asociación insiste en que las necesidades son constantes y cambiantes, por lo que no basta con una donación puntual. El objetivo es contar con donantes que respondan cuando más se necesita y que integren este gesto solidario en su rutina.
¿Cómo es el perfil actual del donante?
El perfil del donante en Navarra refleja en gran medida el de la sociedad actual, aunque con una tendencia clara al envejecimiento. La edad media se sitúa en torno a los 47,5 años, y la mayor parte de las donaciones procede de personas entre 45 y 70 años. Aunque también hay presencia de donantes más jóvenes, el reto está en garantizar el relevo generacional para mantener la sostenibilidad del sistema en el futuro.
¿Cuesta atraer y fidelizar a la población joven?
Sí, especialmente en lo que respecta a la fidelización. Aunque muchas de las personas que donan por primera vez son jóvenes, el verdadero desafío es conseguir que repitan y se conviertan en donantes habituales. Factores como la movilidad por estudios o trabajo, la falta de tiempo o los cambios en los hábitos sociales dificultan esta continuidad. Por eso, el objetivo no es solo captar nuevos donantes, sino consolidar su compromiso a largo plazo.
«El plasma es uno de los grandes retos actuales»
¿Cuál es la situación actual de las reservas en Navarra?
Navarra mantiene actualmente un nivel estable de reservas y es autosuficiente en glóbulos rojos y plaquetas en condiciones normales. Sin embargo, al tratarse de una comunidad pequeña, cualquier variación puede generar cambios rápidos en el equilibrio de las reservas. En este contexto, el foco se ha puesto en reforzar la donación de plasma, un componente especialmente necesario para la fabricación de medicamentos.
¿Hay momentos críticos durante el año?
Sí, existen periodos en los que las reservas suelen descender. El verano es uno de ellos, debido a las vacaciones y a eventos como las fiestas locales, que alteran las rutinas de los donantes. También son momentos delicados las Navidades, Semana Santa y los puentes festivos, donde la actividad disminuye. En invierno, las enfermedades como la gripe o el COVID también afectan, ya que impiden temporalmente donar a muchas personas. A todo ello se suma la corta caducidad de ciertos componentes, como las plaquetas, lo que dificulta la planificación.
¿Qué grupo sanguíneo escasea más?
El grupo 0 negativo suele ser el más demandado, ya que es el donante universal y puede utilizarse en cualquier paciente en situaciones de urgencia. Además, pueden producirse necesidades específicas de otros grupos menos frecuentes en determinados momentos.
ADONA también impulsa la donación de médula ósea. ¿En qué consiste?
La donación de médula ósea es fundamental para tratar enfermedades graves como la leucemia. Su complejidad radica en la dificultad de encontrar donantes compatibles, ya que la compatibilidad se basa en criterios genéticos muy específicos. El proceso de inscripción es sencillo y consiste en informarse, firmar un consentimiento y realizar una analítica. A partir de ese momento, la persona pasa a formar parte de un registro internacional. Si en algún momento es compatible con un paciente, puede realizar la donación mediante aféresis, en la mayoría de los casos, o mediante punción en la cadera en situaciones más específicas.
¿Cómo es el proceso de donar sangre?
El proceso de donación es sencillo, seguro y rápido. En total dura menos de una hora, aunque la extracción en sí apenas ocupa unos 7-8 minutos. Comienza con un registro, seguido de un cuestionario médico y una pequeña entrevista para garantizar la seguridad. Después se realiza la extracción con material estéril de un solo uso, y finalmente el donante pasa a una zona de descanso donde se recupera con líquidos y alimento.
¿Quién puede donar?
Puede donar cualquier persona entre 18 y 65 años, con un peso superior a 50 kilos y buen estado de salud. Es importante no acudir en ayunas y presentar un documento de identificación. En Navarra, los hombres pueden donar hasta cuatro veces al año y las mujeres hasta tres, respetando siempre los intervalos recomendados entre donaciones.
Juan Castro: «Donar me produce una enorme satisfacción»
Juan Castro, gerente de ADONA, asegura que dona siempre que puede y anima a la ciudadanía a hacerlo. Explica que ayudar a salvar vidas mediante un gesto tan sencillo genera una sensación “incomparable” y destaca que muchas veces no somos conscientes de la importancia de la sangre hasta que alguien cercano la necesita.

¿Cuáles son los principales mitos?
Existen varios mitos que frenan a potenciales donantes. Algunos creen que donar engorda o adelgaza, que produce debilidad o que el cuerpo se “acostumbra”, pero ninguno de estos es cierto. También hay confusión sobre tatuajes, medicamentos o condiciones de salud, que en muchos casos no impiden donar. A menudo, el principal obstáculo es la falta de información o el miedo al proceso.
¿Qué papel juegan empresas y sociedad?
El funcionamiento de ADONA se basa en un modelo de colaboración entre instituciones públicas, entidades privadas y la ciudadanía. El Gobierno de Navarra es el principal apoyo, junto con los ayuntamientos, que facilitan espacios y logística. Además, empresas, centros educativos y una amplia red de voluntariado contribuyen a impulsar la donación. En última instancia, el sistema depende del compromiso altruista de la sociedad, ya que la donación de sangre no está remunerada.
¿Qué cifras maneja ADONA?
En Navarra se registran más de 25.000 donaciones anuales y cerca de 13.000 personas donan al menos una vez al año. Una sola donación puede ayudar hasta a tres personas, ya que la sangre se separa en distintos componentes para tratamientos específicos.
¿Qué historias reflejan el impacto real?
Aunque el proceso es anónimo, existen miles de historias que reflejan su importancia: pacientes que superan enfermedades, madres que sobreviven a complicaciones en el parto o personas que recuperan su calidad de vida. Algunas de estas vivencias se han recogido en iniciativas como el vídeo “Abrazos”, que simboliza el vínculo entre quien dona y quien recibe.
«No hay mejor prescriptor que un donante»
Con motivo del Día Mundial del Donante, ¿qué mensaje queréis trasladar?
El mensaje es claro: agradecer a quienes ya donan y animar a quienes aún no lo han hecho a dar el paso. La donación es un gesto sencillo que puede salvar o mejorar hasta tres vidas y que resulta imprescindible para el sistema sanitario.
Desde ADONA animamos a todas las personas a vivir la experiencia de donar y descubrir su impacto real. También queremos recordar que quienes ya son donantes desempeñan un papel clave al compartir su experiencia, ya que son los mejores embajadores para seguir sumando nuevas personas a este gesto solidario.

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