Durante los últimos meses de 2025, el absentismo laboral continúa siendo uno de los principales desafíos para las organizaciones. El Barómetro de Absentismo del segundo semestre de 2025, elaborado por Mutua Navarra, muestra un diagnóstico de la situación actual, marcada por el incremento de las bajas vivas de larga duración, especialmente las que superan el año.
“El 66,7% de la población trabajadora no tuvo ninguna baja en 2025. Por el contrario, solo el 6,53% de las personas acumula el 80% de los días de baja, y el porcentaje de personas con tres o más bajas anuales continúa al alza”, recalca Javier Andueza, responsable de Gestión de Relaciones con Mutualistas, Absentismo y Relaciones Institucionales de Mutua Navarra.
Las personas trabajadoras que no registraron ninguna baja en 2025, junto con aquellas que únicamente cursaron una, representan casi el 90% del total de la población protegida. Asimismo, tres de cada cuatro bajas finalizadas presentaron una duración inferior a 15 días, lo que confirma una elevada concentración de procesos de corta duración.
Incremento generalizado del absentismo por contingencia común
La incidencia de las bajas por contingencia común aumentó un 2,87% con respecto al año 2024. Este crecimiento se concentró especialmente en el segundo semestre debido al aumento de las enfermedades respiratorias en otoño e invierno.
“La prevalencia, indicador que mide el número de bajas activas, alcanzó 44,99 casos por cada 1.000 trabajadores, un máximo histórico y un 36% más que en los años previos a la pandemia”, indica Javier Andueza. Además, cada persona trabajadora perdió, en 2025, 17,28 días por incapacidad temporal, un incremento del 3,32% respecto al año anterior.
Cerca del 17% de las bajas vivas superan el año de duración, concentrando aproximadamente el 50% del total de los días de baja. Esta situación se produce por el aumento de las listas de espera, en especialidades como traumatología y salud mental, que provocan importantes retrasos en pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas y revisiones. Esto produce un impacto importante en la salud de las personas y como consecuencia, cada vez más bajas llegan a los 18 meses de duración provocando un aumento de los días de ausencia al trabajo.
Con respecto a las familias diagnósticas, los trastornos musculoesqueléticos aumentan tanto su incidencia como su duración, y los relacionados con la salud mental muestran un incremento de la incidencia, hasta los 33,50 casos por cada mil personas.
El impacto es especialmente notable en mujeres y personas menores de 40 años, donde el incremento es especialmente acelerado. En el grupo de mujeres de 30-40 años, la incidencia ha crecido un 24,3%.
Navarra: elevada incidencia en siniestralidad laboral
Según los datos del Barómetro, Navarra registra una elevada incidencia en los datos de siniestralidad laboral, la segunda más alta del país, solo superada por Baleares.
Además, Navarra lidera la siniestralidad entre personas trabajadoras autónomas. Aunque las cifras mejoran ligeramente respecto al año anterior, la elevada siniestralidad convierte la prevención en un eje prioritario para empresas y administraciones.
“Reducir los accidentes requiere una actuación conjunta de empresas, administraciones y personas trabajadoras, reforzando la cultura preventiva y poniendo el foco en los colectivos más vulnerables.”, apunta Javier Andueza.
Conclusiones
El absentismo sigue siendo un reto importante para las organizaciones. Aunque el 67% de las personas trabajadoras no tuvo bajas en 2025, un pequeño grupo concentra la mayoría de los días de ausencia.
Las listas de espera sanitarias y el aumento de las patologías mentales —que crecieron un 12,3% y superan los 90 días de duración media— están influyendo directamente en el incremento del número de bajas de larga duración.
Javier Andueza subraya: “Las empresas deben abordar el absentismo con una visión global, fortaleciendo el liderazgo, mejorando las condiciones laborales y fomentando entornos saludables. También es necesaria una mayor corresponsabilidad de las mutuas y las administraciones públicas en la búsqueda de puntos de encuentro y acuerdos de colaboración que permitan avanzar en la gestión del absentismo, siempre desde un compromiso real y conjunto. Asimismo, las personas trabajadoras deben asumir su responsabilidad a la hora de hacer un uso adecuado y responsable de las prestaciones públicas, contribuyendo así a la sostenibilidad del sistema y a una gestión equilibrada del absentismo”.
Datos del estudio
- Número de personas trabajadoras protegidas Contingencia Profesional a 31 de diciembre de 2025: 123.518
- Número de personas trabajadoras protegidas Contingencia Común a 31 de diciembre de 2025: 73.143
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