Detrás de cada proyecto social hay personas que escuchan y acompañan en los momentos más difíciles. Desde Mutua Navarra lanzamos SOCIALMENTE, una nueva campaña de comunicación, con la que queremos dar voz a algunas de nuestras entidades y empresas afiliadas que realizan una labor social imprescindible trabajando cada día para mejorar la vida de quienes más lo necesitan.
A través de entrevistas en primera persona, ponemos el foco en su labor, en los equipos que las forman y en las historias con las que conviven en su día a día.
Iniciamos esta serie con Patricia Villanueva, responsable de RRHH de Fundación Xilema, una entidad que acompaña a personas en situaciones de alta vulnerabilidad y que sitúa el bienestar emocional y el vínculo humano en el centro de su actividad diaria.

¿Cómo resumirías la misión de Fundación Xilema?
Nuestra misión es acompañar a las personas en su proceso de crecimiento y transformación, poniendo el foco en su bienestar y en la creación de vínculos que favorezcan su autonomía. Somos una entidad social que trabaja desde un modelo vincular, con especial atención a los procesos emocionales y al cuidado de quienes atendemos.
Atendemos a personas en situaciones de alta vulnerabilidad: menores en protección, mujeres víctimas de violencia, personas en exclusión o con problemas de salud mental, y familias inmersas en procesos de separación. Queremos ofrecerles un espacio seguro en el que puedan recomponer su vida.
¿Cuáles son los principales objetivos de la Fundación?
Nuestro principal objetivo es favorecer la integración social y el desarrollo personal de las personas que acompañamos. Para ello buscamos:
- Crear redes de apoyo estables y seguras.
- Promover el desarrollo emocional y la autonomía personal.
- Garantizar que cada persona reciba un acompañamiento profesional, educativo, social y psicológico.
- Trabajar en coordinación con las administraciones, ya que la mayoría de nuestros servicios están financiados por el Gobierno de Navarra y el Instituto Foral de Bienestar Social de Álava.
Trabajamos con colectivos muy diversos, pero en todos los casos buscamos lo mismo: que las personas lleguen a tener la oportunidad de construir un proyecto vital propio.
¿Cómo es el día a día de los servicios que ofrecéis?
El día a día es muy intenso y, sobre todo, muy diverso. Atendemos desde situaciones de urgencia —por ejemplo, mujeres que llegan tras un episodio de violencia y que deben ingresar de inmediato en un recurso protegido— hasta procesos de larga duración, como menores que pasan con nosotros varios años de su vida.
Nuestros equipos trabajan en pisos tutelados, centros de día, puntos de encuentro familiar, programas de emancipación, recursos de exclusión o pisos de salud mental. Cada uno de ellos requiere una intervención distinta, aunque todos comparten la necesidad de escucha constante, trabajo en equipo y acompañamiento emocional.
En los últimos años hemos visto un aumento significativo de la complejidad de los casos, especialmente por la presencia de problemas de salud mental tanto en menores como en adultos. Esto exige una intervención muy cuidada y una coordinación permanente entre profesionales.

¿Qué distingue a Fundación Xilema respecto a otras entidades sociales de Navarra?
Creo que lo que nos distingue es el modelo vincular y el énfasis en el acompañamiento emocional profundo. No solo cubrimos necesidades básicas o gestionamos recursos: acompañamos procesos personales muy delicados, que a menudo llegan en una fase avanzada de sufrimiento.
Además, contamos con equipos muy profesionalizados y multidisciplinares. Todos los programas tienen coordinación técnica, reuniones frecuentes, supervisión y espacios de apoyo emocional. Trabajamos desde el cuidado, tanto hacia las personas usuarias como hacia el propio equipo.
Xilema desarrolla proyectos muy diversos. ¿Cuál es el más difícil de gestionar?
Es difícil elegir solo uno, porque cada programa tiene su propia complejidad. Pero quizá los más complicados son los vinculados a:
- Violencia de género
- Agresiones sexuales
- Exclusión social combinada con salud mental
Son situaciones donde confluyen muchas capas de vulnerabilidad, y donde la persona carece de red familiar, económica o emocional. Son procesos que requieren muchísima energía profesional y personal, porque las historias son realmente duras.
La falta de vivienda añade una dificultad enorme: muchas mujeres o menores podrían avanzar hacia la autonomía, pero se quedan bloqueados por no tener dónde ir.
¿Podrías compartir algún caso que te haya impactado especialmente?
Es difícil concretar uno por respeto a la privacidad, pero sí puedo decir que algunos casos “revientan” emocionalmente a los equipos. Especialmente aquellos que implican a menores víctimas de violencia o abusos, o mujeres sin red, con hijos pequeños y sin recursos para reconstruir su vida.
Para quienes trabajamos en esto, hay casos que remueven nuestras propias biografías, nuestras propias heridas. Cada profesional tiene situaciones que le han marcado, y por eso el soporte emocional interno es tan importante.
¿Cuántas personas trabajáis en la Fundación?
Actualmente somos alrededor de 400 profesionales entre Navarra y Álava. Es un sector altamente feminizado: aproximadamente el 80% son mujeres, tanto por tradición del ámbito como por los perfiles profesionales que predominan.

¿Es difícil atraer y retener talento especializado en el ámbito social? ¿Cómo apoyáis a los equipos ante casos tan duros?
Sí, es difícil. No solo por la carga emocional, sino porque el trabajo social exige mucha formación, supervisión y un perfil personal muy resiliente.
Para apoyarles:
- Ofrecemos acompañamiento técnico constante.
- Todas las unidades tienen psicólogos/as y trabajadores/as sociales dando soporte.
- Hay reuniones de equipo, espacios de reflexión y supervisión emocional.
- Intentamos trabajar desde una cultura del cuidado profesional.
Aun así, el impacto emocional es real. Este trabajo “toca heridas” propias y exige mucha madurez emocional.
¿Cuáles son los principales retos que enfrenta Xilema a corto y medio plazo?
Los más urgentes son:
- La crisis de salud mental, que atraviesa todos los programas.
- La sobrecarga de los servicios sociales.
- La falta de vivienda accesible, que bloquea procesos de autonomía.
- La llegada de casos cada vez más complejos y con menos red de apoyo.
- La dificultad para trabajar en prevención, porque la mayoría de las personas llegan en fases muy avanzadas.
También nos afecta la incertidumbre derivada de los cambios políticos, que pueden alterar la continuidad o el enfoque de los programas.
Si pudieras lanzar un mensaje a la sociedad sobre la importancia de acompañar a las personas vulnerables, ¿cuál sería?
Que los problemas sociales nos atraviesan a todos. No son cuestiones de “otros”, de colectivos concretos o de nacionalidades. La vulnerabilidad es transversal. Y la salud mental, aún más.
Acompañar significa educar, prevenir, escuchar, cuidar y reconocer al otro. Significa llegar antes, no cuando la situación ya es insostenible.
Y significa también recordar que detrás de cada informe, cada caso y cada expediente hay una persona con una historia, y un equipo que trabaja cada día para que ese camino sea un poco más llevadero.
Desde Fundación Xilema nos gustaría insistir en la importancia de la prevención, porque muchos de los problemas que nos encontramos hoy en día podrían evitarse con detección temprana, más formación y educación y mucho acompañamiento a las familias.
Prevenir no es solo anticipar un problema, sino dotar a las personas de herramientas para comprenderse mejor, relacionarse de forma saludable y afrontar las dificultades con mayores recursos personales.
Al mismo tiempo, es fundamental reconocer la extraordinaria capacidad de recuperación del ser humano. Cada proceso tiene sus ritmos, y algunos requieren más tiempo que otros, pero con un apoyo adecuado, un acompañamiento profesional responsable y el compromiso de la propia persona, la recuperación es posible.

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